Hernán Darío “Bolillo” Gómez renunciaba el mismo día que quedábamos
eliminados del mundial. El cambio generacional le dio durísimo al país. Algunos
de esos jugadores siguieron jugando e intentaron clasificar al país para Corea
– Japón 2002, pero ya era evidente que ese ciclo había terminado. El periodo
que se venía era de incertidumbre absoluta, aunque había talentos emergentes
como Juan Pablo Ángel, Iván Córdoba, Mario Alberto Yepes y Miguel Calero
(q.e.p.d), y veteranos como los enormes Oscar Córdoba y Faryd Mondragón, o
Jorge Bermúdez, Mauricio “Chicho”Serna y Victor Hugo Aristizábal.
En éste proceso de recambio generacional, hubo realmente poco lugar para la
alegría. Recordamos victorias como el 3 – 0 ante Argentina en la Copa América
de Paraguay en 1999, día en el que Martín Palermo botó 3 penalties en un mismo
partido, o la Copa América que nos ganamos (nuestro único título de mayores
hasta la fecha) en casa, que a pesar de no contar con Argentina y con un equipo
alternativo de Brasil fue un título que toda Colombia disfrutó. Pero esas
alegrías son contadísimas, porque simplemente durante estos últimos 16 años
sufrimos más tristezas que otra cosa.