Por: Juan David Rodríguez / @jdrodriguez12
Ver
a mi selección. No hablo de verla ganar, sino de simplemente verla. Es que cómo
no emocionarse al ver a nuestros muchachos jugar. Cómo no sentirse nervioso al
momento de un tiro libre en contra. Cómo no saltar en cada disparo al arco.
Como no gritar desde lo más profundo de
nuestro ser, cada gol.
Mi
selección es la mezcla perfecta de un todo. Esa seguridad en las manos de
Ospina, la fortaleza en las piernas de Pedrito Franco para detener a cualquier
rival, el desborde de Arias, el baile de Cuadrado, la confianza de Abel, el
liderazgo de James y la precisión de Falcao, son solo algunas de las muchas
virtudes que completan el todo que es mi selección.
Hablemos
ahora de lo que representa la felicidad. Muy cierto es decir que la felicidad
es relativa. La felicidad depende de muchas cosas y la verdad es que es un
sentimiento de poca duración en la vida de las personas. La felicidad es, de
acuerdo a lo que la mente y los sentimientos de la persona quieren que sea.
Pero, ¿Qué tiene esto que ver con el fútbol?
Muchas
personas dicen no estar interesadas en el fútbol, pero de seguro es porque
simplemente no lo conocen. El fútbol es poesía, es amor, es esfuerzo, es sudor,
es lágrimas, es emoción, es pasión. Los mundiales son la fiesta más grande del
mundo. Son la representación gráfica de hermandad, de ver a todo el mundo unido
en torno a una copa, un pito y un balón de fútbol. Es ver cómo por un momento,
se olvidan todos los problemas, se dejan de lado esas diferencias ocasionales. Si
eso no es felicidad, de verdad no sé qué lo sea. Mi verdadera felicidad es ver
a mi selección de fútbol, la selección Colombia, sudando la camiseta, haciendo
la mejor representación que puedan, esforzándose al máximo y de ser posible,
saliendo campeona. Esa sería para mí, la felicidad absoluta. Ustedes, ¿qué
opinan?
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