ese mundial tan anhelado y a la vez tan esquivo desde esa última clasificatoria al día de hoy. Era la generación dorada del futbol colombiano, que había empezado a finales de los 80 con los Iguarán, Valderrama, Usuriaga, Higuita, el “Chonto”, y muchos más. Esa misma generación logró hacer historia al clasificarnos al mundial de Italia en 1990 tras una serie de repechaje a doble partido contra Israel, que empezó con una victoria en el Metropolitano por 1 a 0, con gol del “Palomo”Usuriaga al minuto 73, y que se mantuvo en Ramat Gan, Israel, con un empate a cero.
Después de 28 años Colombia volvía al Olimpo del fútbol mundial. Esa
segunda experiencia mundialista (primera para muchos) puso por cosas del
destino a Colombia junto a Yugoslavia, Emiratos Árabes Unidos, y la futura
campeona mundial, Alemania en el grupo D con sede en Milán y en Bologna.
Arrancamos ganando contra el pequeño país del Oriente Próximo por 2 a 0. El
siguiente partido era más exigente, porque se venía Yugoslavia, potencia
europea. Colombia perdió 1 a 0 a pesar que Higuita atajó penal. Nos jugábamos
la clasificación ante la gran Alemania. Después del tardío gol de Pierre
Littbarski al minuto 88, apareció la genialidad de Leonel, el Pibe y Freddy
Rincón, que hizo delirar al país, ya que clasificábamos a segunda ronda del
mundial como uno de los mejores terceros de la competencia. En ella se venía
Camerún, gran sorpresa del torneo. Lo demás es conocido, error entre Perea e
Higuita afuera del área, interceptación de Roger Milla, gol camerunés y
eliminación cafetera.
Francisco Maturana, artífice de la Copa Libertadores de América que ganó
Nacional en 1989 y técnico mundialista en 1990 se retiró del equipo tras la
eliminación. Volvería a retomar las riendas del equipo a principios de 1993,
para encarar de nuevo la eliminatoria mundialista a Estados Unidos 1994, con
resultados impresionantes. La selección jugaba un fútbol exquisito que la llevó
al primer lugar de las Eliminatorias, y la clasificación se selló nada más y
nada menos que contra Argentina, en el Monumental, y con el mítico 5 a 0. Era
una selección que estaba para grandes cosas, y considerada por muchos como
favorita para llevarse el mundial. Compartíamos el grupo A con Estados Unidos,
Rumania y Suiza. Pero siendo los favoritos indiscutibles por el nivel mostrado
en eliminatorias, perdimos en nuestro debut contra Rumania en Los Angeles por 3
a 1. Luego, enfrentábamos en el mismo Rose Bowl a los locales, considerados la
“cenicienta” del grupo. Una nueva decepción, que nos sacaba del mundial y que
le costaría la vida al gran Andrés Escobar por el autogol que causó la derrota
por 2 goles a 1. Por el honor, jugamos contra Suiza en San Francisco y vencimos
2 a 0, con goles de Harold Lozano y el “Carepa”Gaviria.
Han pasado 5,547 días desde la última aparición de la selección Colombia en
un campeonato mundial. Ese día, en el estadio Felix Bollaert de la magnífica
Lens, Inglaterra sepultaba nuestras ilusiones de pasar a la segunda ronda de un
mundial por segunda vez en nuestra historia. El camino no había empezado de la
mejor manera. Debutamos perdiendo contra el “coco” de la Selección. Rumania,
otra vez la misma Rumania que nos metió 3 en Estados Unidos volvía a meternos en
problemas. Ésta vez no fue Gheorghe Hagi, el “Maradona de los Cárpatos”, el que
nos metió el gol. Fue la cobra Adrian Ilie el que nos cobró, tras un pase de
Hagi de taco, venciendo la resistencia de Faryd Mondragón. Viejos fantasmas
aparecían desde el Rose Bowl de Los Angeles, mostrando a los pupilos del
Bolillo un panorama complicadísimo de cara a la clasificación. El grupo no era
fácil, pues estaba Túnez y la Inglaterra de Glenn Hoddle comandada por David
Beckham.
Había que pasar la página cuanto antes. El rival a los 3 días cambiaba,
tanto en pergaminos, como en nivel. Era un Túnez sorprendente, que llegaba a un
mundial tras 20 años de ausencia y que había vencido a Chile en un amistoso
previo al mundial. Ese día, a pesar que Colombia dominó las acciones la redonda
no quería entrar. Aparte de eso, el portero El Ouaer se había convertido en la
figura de ese encuentro. Faltando 6 minutos para el cierre, Leider Preciado
anotó el gol del triunfo, gol que desató la locura en las calles del país. Se
abría la posibilidad de la clasificación. Lejana, si, pero al fin y al cabo
existía, y más porque el partido que se venía era un partido a muerte.
Inglaterra tenía también 3 puntos tras dos presentaciones, debido a que venció
a Túnez y cayó ante la última gran Rumania, y si se ganaba estábamos adentro.
El empate no alcanzaba porque la diferencia de gol de Inglaterra era buena.
Darren Anderton, a los 20 minutos, y David Beckham a los 29 (con un
magistral tiro libre recordado por todos) cortaron de un tajo nuestras aspiraciones.
Inglaterra fue superior en el primer tiempo y en el segundo le dio trámite, a
pesar que Colombia intentó acercarse al arco inglés. Los 3 goles se hicieron
imposibles de conseguir y con lágrimas nos despedíamos de Francia. Quedó esa
imagen emotiva de David Beckham luciendo la camiseta del Pibe tras el partido,
las atajadas de Faryd, que fue nombrado como mejor portero de la primera fase
del Mundial, y la sensación que se pudo haber llegado mucho más lejos por el
equipo con el que contábamos.
Por Sergio Andrés Pulgarín @Pulgacho18


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