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martes, 17 de marzo de 2015

¿Cómo describir el fútbol?

Por: Ana María Noriega P. / @aninoriegap

¿Cómo describir el fútbol? ¿Cómo no emocionarse con cada gol, con cada pase y con cada lujo de tu jugador favorito? Es que éste deporte que conocemos como el deporte rey, ese que paraliza al mundo entero en una final del Mundial o simplemente en un clásico Barcelona - Real Madrid, definitivamente es un idioma universal.

Sí, no importa tu país de origen, si vas al estadio o prefieres compartir en casa o en bares con tus amigos. Todos entendemos la emoción cuando el silbato da inicio, todos nos creemos técnicos dando instrucciones a los jugadores de nuestro equipo.

¿Cómo olvidar las calles y las canchas polvorientas cuando hace sol y pantanosas cuando llueve? ¿Cómo olvidar aquel lugar al que nunca se incumplía la cita? ¿Cómo olvidar las reglas del fútbol de barrio, ese mismo en el que para muchos se construyó un camino a la gloria?

¡Son de papel!

Por: Alejandro Cardona R. / @A_CardonaR

Dice la canción: ¡Son de papel, son de papel…Esos hinchas, son de papel! La verdad es que si, son de papel.  Es cada vez más común y molesto oír a ciertos hinchas colombianos decir: “Es que el fútbol colombiano es muy malo, prefiero ver la Liga BBVA o la Premier League”. En mi forma de ver no hay afirmación más ridícula y contradictoria que ésta.

Yo me eduqué yendo al estadio, mi padre me llevó a uno de los equipos de la ciudad en la que nací cuando era pequeño, los sábados en la noche picábamos papel en familia y hasta viajé a ver al equipo a otras ciudades. Es por esto que éste tipo de personajes me generan tanta repulsión. 

Si bien el concepto de hincha puede ser relativo y sujeto a múltiples variables, un buen hincha no puede ser triunfalista. El buen hincha está con su equipo por encima de cualquier situación; no sólo porque el equipo juegue bien o haya ganado títulos recientemente, sino porque la relación del hincha con su equipo es incondicional. En mi opinión pocas cosas son más lindas en la vida que ver el equipo del que me enamoré cuando era pequeño. Es más, recientemente tuve la que sin duda alguna ha sido la experiencia más linda de mi vida: Vi campeón al equipo de mis amores con mi padre al lado mío en el estadio, nunca había sentido algo así. Estas personas nunca van a sentir este tipo de experiencias, que en últimas son las que enriquecen la pasión por la que uno se vuelve hincha.

lunes, 16 de marzo de 2015

De dibujos tácticos y la extinción del "9"

Por: Camilo Andrés Galvis / @kmilog18

Debo reconocer que escribir esta columna me generó nostalgia, esa nostalgia que te genera algo que ya no está. Como fanático al fútbol que soy y más al fútbol de hacer goles (el defensivo no me gusta), reconozco y me duele aceptar que el típico delantero de área ya no está, ya no existe. La evolución del fútbol ha hecho que este desaparezca, y los diferentes dibujos tácticos que se usan en la actualidad no me dejan mentir.


Ahora ya no se necesita ser un '9' para hacer goles, pero aún así los extraño y si yo fuera DT siempre jugaría en los equipos que yo dirigiera con un centro-delantero. Retrocedo el tiempo unos 20 años atrás y la nostalgia vuelve a llegar a mí, es inevitable cerrar los ojos y recordar a Romario, todas las que tenía en sus pies iban para adentro. Enorme el "Chapulín". De ahí para adelante han sido muchos y grandes centro-delanteros los que evoca mi recuerdo. Ya  los equipos actualmente no necesitan un Batistuta, un Zamorano, un Palermo o un Jancker. Ahora en los equipos están Messi, Cristiano, Suárez y sus comitivas de otro perfil futbolístico. Hoy en día hay pocos '9' activos. Podemos contar un Luca Toni, un Peter Crouch, un Lucas Barrios, Santiago Silva, Lucas Viatri y hasta un Gonzalo Higuaín (la mayoria de la vieja escuela argentina) y hasta ahí; pare de contar, más aún cuando el '9' debe ser alto y corpulento, un verdadero tanque que las gane todas por arriba.

La verdadera felicidad

Por: Juan David Rodríguez / @jdrodriguez12

Ver a mi selección. No hablo de verla ganar, sino de simplemente verla. Es que cómo no emocionarse al ver a nuestros muchachos jugar. Cómo no sentirse nervioso al momento de un tiro libre en contra. Cómo no saltar en cada disparo al arco. Como no  gritar desde lo más profundo de nuestro ser, cada gol.

Mi selección es la mezcla perfecta de un todo. Esa seguridad en las manos de Ospina, la fortaleza en las piernas de Pedrito Franco para detener a cualquier rival, el desborde de Arias, el baile de Cuadrado, la confianza de Abel, el liderazgo de James y la precisión de Falcao, son solo algunas de las muchas virtudes que completan el todo que es mi selección.

lunes, 2 de marzo de 2015

Locura

Por Sergio Pulgarín / @pulgacho18

Puede sonar cómo una locura. En últimas son los clubes europeos los que mandan la parada en el fútbol internacional. No sólo por sus jugadores estrella, ni por sus clubes gigantescos que se han convertido en empresas y han distribuido su marca alrededor del mundo, sino por toda la parafernalia  que los rodea.  Sus competiciones son las más televisadas a nivel mundial (sólo detrás del Mundial, y eso, porque los partidos de Champions League los transmiten en todo el mundo con una frecuencia mucho mayor), todo jugador sueña con jugar en una de las ligas top del Viejo Continente, y en líneas tanto generales cómo específicas es el más completo, y por ende mejor fútbol que hay en todo el mundo.

Hay que tener en cuenta que el fútbol es tanto lírico como místico, tanto poesía como pasión. La poesía se puede encontrar en el gol que le hizo Dennis Bergkamp al Newcastle en el 2002, en un tiro libre de Pirlo, o en una atajada de Buffon; en una descolgada por la banda de Cristiano o en un pase de Iniesta; en un cierre de Franco Baresi o en una escapada de Franz Beckenbauer, entre muchísimos otros momentos. La pasión es lo que se encuentra en el barrio, en el potrero, es esa identidad que el futbolista latinoamericano tiene y que no la pierde ni la perderá nunca, así como el europeo nunca olvidará la técnica. La otra parte del fútbol, esa que proviene desde nuestro continente, es la que demostró Diego Maradona cuando metió el gol definitivo contra Inglaterra en los Cuartos de Final de Mexico 86, o lo que Pelé hizo con su Santos mágico y con Brasil en tierras manitas 16 años atrás. Lo que el Pibe Valderrama plasmaba en la cancha con un pase o Hugo Sánchez materializaba en gol. Lo mismo que hoy diferencia el juego de Neymar, Messi y Suárez en el Barcelona, el de Marcelo y James en el Real Madrid o el de Sergio Agüero en Manchester City o Alexis Sánchez en Arsenal. Es esa pasión con la que se toma el fútbol de éste lado del Atlántico.

 
 
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