En Barcelona son los reyes de la doble moral. Pretenden buscar como
culpable de una debacle que venía anunciada desde antes que Pep Guardiola se
marchara, a un tipo que, si bien tiene algo de culpabilidad en el momento
actual del Barcelona, es el que menos tiene. Desde que Gerardo Martino llegó al
equipo culé, la prensa catalana y la afición blaugrana se han embarcado en una
carnicería permanente contra el nacido en Rosario. Que si gana un partido al
contragolpe, es malo. Que si gana 1-0 o 2-1 sufriendo, no es el Barcelona que
conocen. Que si sienta a Messi y a Neymar es un despropósito, y si cambia a
Iniesta por decisión técnica es porque tiene a la plantilla en su contra.
Yo voy a lanzar preguntas sueltas. ¿Será que si el que gana de contragolpe
es el equipo de Guardiola o Roura, hay una cacería tan grande? ¿Acaso hubo esa “quema
de brujas” cuando el Bayern Munich de Heynckes le propinó siete goles en los
dos partidos de la Champions pasada al Barcelona? Es que Martino se ha
convertido en el enemigo público número uno en la Ciudad Condal. Y nisiquiera
por los resultados, porque como él bien lo dijo así gane la Liga su imagen no
va a cambiar. Martino se ha convertido en la persona más odiada de Barcelona
porque no es catalán ni tampoco holandés.

Realmente da lástima que los directivos y los hinchas (tanto los de vieja
guardia como los fanáticos por moda) del Barcelona pretendan buscar culpables
afuera cuando hacia adentro están llenos de agua sucia. ¿Se les olvida a Rosell
y Bartomeu su pésima gestión presidencial en el club? ¿Se les olvida que si no
fuera por su músculo económico y por la guerra de intereses que hay en la FIFA,
no podrían fichar durante todo un año, precisamente por escándalos dirigenciales
y malas prácticas al contratar menores de edad? ¿A la hinchada catalana se le
olvidó que todo lo que sube debe caer? Es imposible pretender
que el gran nivel de ese Barcelona modelo 2009 se mantenga eternamente.
Entonces los hinchas del Barcelona de vieja guardia deben entender eso y
alentar al equipo en un momento difícil. Y los hinchas por moda, pues tendrán
que buscarse otro equipo que gane siempre.