Azulgrana fue el color de gala, la
banda sonora la proporcionó el Reino Unido y
el eterno Número 4 ahora desde el
banquillo, dirigió lo que parecía imposible y que ahora hace parte del Olimpo,
ese lugar donde sólo acceden los más grandes.
Para el mundo del fútbol “Viva la
vida” de Coldplay se convirtió en la banda sonora del triplete, una canción que
motiva, que sube el ánimo y que se volvió la metáfora perfecta de lo que logró este
equipo. Por qué describir en una palabra la época dorada vivida por el
Barcelona resulta una tarea difícil, primero porque su filosofía generó amores
y odios, segundo porque resulta un poco imposible resumir la melodía blaugrana
dirigida por Pep: el ‘Dream team’.
El camino de Guardiola en
Barcelona empezó en el 2007 cuando entrenó al Barcelona B, luego de un año allí
subió al primer plantel, logrando un debut inigualable 3 títulos de tres
posibles: la melodía blaugrana empezó a escribir un capitulo de su historia que
parecía no tener fin; sus jugadores, los héroes en el campo de juego mejoraban
con el pasar de los días. El ‘tiqui taca’, la posesión del balón, fútbol al
revés, entre otros empezaron a ser el tema de conversación para los entendidos
del fútbol pero ¿dónde nació la filosofía?
Para hablar de la ideología culé
toca remontarse a 1988 donde Cruyff instaló como DT un estilo de juego que al
día de hoy acompaña al Barcelona en todas sus categorías, donde su propio
creador asegura que es el Barcelona de Guardiola la mejor expresión de su
filosofía. Pero todos los ciclos
positivos o buenas rachas en algún punto tienen que caer desde el 2008 cuando
fue nombrado el sustituto de Frank Rijkaard en el primer plantel Guardiola más
allá de los títulos le regalo al mundo del fútbol la posición donde Leo Messi
es el mejor del mundo; hasta el 2012 donde siendo más irregular y viendo un
Barcelona sin identidad se despidió con la copa del rey. En balance Pep dirigió
un total de 247 partidos oficiales, ganando 179, empatando 47 y perdiendo 21.
Luego de su salida, la
institución optó por subir a Tito Vilanova como director técnico. La ansiedad
por saber qué pasaría con el, por ese entonces, ‘mejor equipo del mundo’ no se
hizo esperar. Los malos resultados, y los cambios tácticos en la forma de juego
demostraron un cambio y el inicio de una nueva era.
Más allá del golpe anímico que parecía
tener los jugadores por la salida de Pep, las especulaciones empezaron a llegar
y Vilanova parecía no ser el líder, el timonel que el equipo necesitaba. Luego
de unos meses al cargo del equipo, Tito tuvo que ausentarse por una enfermedad
que lo afectó y Roura, el tercero en la línea en la era Pep, fue el técnico
encargado.
Con una eliminación humillante en las
semifinales de la ‘Champions League’, sin el título de la ‘Copa del Rey’, la
Liga BBVA fue el único título con el que pudo quedarse el equipo, además su
cambio en la forma de juego dejaba ver un cansancio de algunos jugadores y una
filosofía que tocaba reinventar.
El inicio de temporada dejó ver
falencias en la parte defensiva que aún no se corrigen, además la presión alta,
una de las tareas a cumplir por el técnico suramericano, fue el gran dolor de
cabeza que hasta el momento no han podido a manejar como antes.
Además la dependencia de su
estrella Messi, o de su cerebro Iniesta, es el pan de cada día. De un equipo
que brillaba por su colectividad pasamos a una que espera que una individualidad
de alguno de sus jugadores salve un partido.
Una misma generación de jugadores
enseñados a ganar todo, le tocó aprender a los golpes a perder todo. Esta parece
ser la realidad de un club que ahora sólo espera un milagro para volver a estar
a la altura. Sin Copa del Rey, eliminados en los cuartos de final de la Liga de
Campeones y prácticamente sin posibilidades de quedarse con la Liga, Barcelona
tendrá que renovarse completamente para poder seguir en la élite.
Por Ana María Noriega P. @aninoriegap



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