“Esto no es un equipo. No
defienden colectivamente y esto solo destaca las limitaciones individuales de
cada jugador”, palabras del enfurecido ex-entrenador del AC Milán, nada más y
nada menos que Arrigo Sacchi.
“El ataque está compuesto
por solistas, con un estilo de futbol que carece de lógica. Estoy decepcionado
con Adel Taarabt esta noche, se la paso paseando por el terreno de juego”
“Es un triste momento
para el Milán y el futbol italiano”
Las palabras de Sacchi
del miércoles pasado, se incrustran como el último clavo en la lapida de la
aventura de los Rossoneri en la máxima competición Europea. La derrota 4-1 a
manos del Atlético de Madrid la causante de que el entrenador, ex campeón de
Europa expresara con disgusto que el Milán no es más un equipo, en esto quizás
se equivoque.
Si vimos un equipo enfrentando al Atlético, pero este equipo no era Milán.
Por que el AC Milán es 7 veces campeón de la Champions League, 18 veces campeón
de la Serie A y unos de los equipos más laureados de la historia del futbol. El
AC Milán no es cuatro goles peor que el Atlético de Madrid, y jamás lo han
sido. O ¿me equivoco?
Los tiempos han cambiado
y aparentemente si son cuatro goles peor que el Atlético y su posición en la
tabla (los Rossoneri se encuentran actualmente en la 11va posición) significa
que la embarazosa noche del miércoles en el Vicente Calderón será probablemente
su último recuerdo en la Champions League en el futuro cercano.
No es de sorprenderse que el Milán se haya visto superado por uno de los
equipos con el record más intimidantes en casa en Europa, pero las formas de la
derrota si señala un punto muerto en el constante deterioro del club desde la
última vez que ganaron la Champions en el 2007.
Es un triste cambio de
identidad para un equipo tan explícitamente ligado a las grandes noches
Europeas y los comentarios de Adriano Galliani de que el equipo se lanzara
desesperadamente en el intento de alcanzar la calificación a la Europa League
no es más que un reflejo del momento actual del equipo, un reflejo de la
perdida de la ideología.
La pregunta importa en
estos momentos es: ¿Qué le depara ahora al AC Milán? ¿Cuál es el próximo paso?
Un futuro sin Champions
League parece inevitable, el Milán afronta las mismas circunstancias que la
Juventus de Turín se vio forzado a superar después de ser relegados por el
escándalo del Calciopoli. Les tomo a los Bianconeri 6 años, un nuevo estadio,
un cambio administrativo y grandes decisiones tomadas por su director
deportivo, Giuseppe Marrota para volver a construir la fuerza ganadora con la
que el equipo siempre se ha caracterizado, el retorno a la identidad. Ahora
cosechan los frutos de del aumento constante y exponencial de los ingresos,
ingresos de los que el mismo equipo es dueño.
En la Capital de Italia,
la Roma ha construido un equipo capaz de pelear por el campeonato a pesar de
haber finalizado la temporada 2012-2013 en 7mo lugar. La toma de grandes
decisiones en el verano; Kevin Strootman, Mehdi Benatia y Gervinho sus máximos
exponentes que dirigidos por la gran influencia que ha representado su nuevo
entrenador Rudi García han transformado a un frustrado Giallorossi en un equipo
digno de admiración, desde lo económico y lo financiero.
La política de compra del
Milán durante los últimos años ha sido con la explicita intención de “confiar
en la juventud y construir sus propios campeones” palabras del propio Silvio
Berlusconi al inicio de la temporada 2012-2013. Esto tiene que cambiar.
Las compras de Alessandro
Matri, Michael Essien, Kevin Constant, Valter Birsa entre otras adquisiciones son
una muestra de que la verdadera política del Milán estos últimos años ha sido
la del “ensayo-error”, decisiones aleatorias en búsqueda de un golpe de suerte.
Si las intenciones del Milán son retornar al status prominente del que todavía
Adriano Galliani está convencido, los Rossoneri comparten con el Barcelona,
Real Madrid y el Bayer Munich, entonces el plan de negocios debe ser equitativo
a la ambición.
Se rumora que se han tomado pasos en el camino a construir un nuevo estadio,
propiedad de la institución que significaría un aumento de los ingresos,
mientras que algunos jugadores que están en salarios muy altos que no lo
justifican con su desempeño en el terreno de juego deben ser sacados de la escuadra
a cualquier costo. En adición a esto el Milán debe de resistir la tentación del
camino más corto, que sería el de escuchar las ofertas que sin duda les van a
llegar por jugadores como Mario Balotelli, Matia De Sciglio y Stephan El
Shaarawy. El equipo con el que cuenta Clarence Seedolf es muy limitado y posee
pocas piezas en las cuales comenzar a construir, lo último que necesita es que
les quiten las que tiene.
Es un largo camino de
regreso sin dudas, la distancia es sólo el producto de las malas decisiones del
pasado. La mayoría de los fans del Milán y la Serie A están conscientes del
camino que necesita ser recorrido por este gigante dormido, tal vez lo único
positivo de la paliza del Atleti es el no poder escapar a la realidad de la
actual situación, el declive es inescapable para aquellos que tienen la
responsabilidad de cambiar esta situación, ya es hora de que se despierte el
gigante.
Por Sam Lewis @SamCalcio / Porfirio Aristy @JuventusDR


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