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lunes, 10 de marzo de 2014

Empate agridulce a uno

Era uno de los partidos más esperados por todo lo que rodeó al amistoso que Colombia disputaría. Los constantes cambios de rival y hasta la posibilidad de no jugar mantuvieron al país en vilo durante un mes. Cuando se supo que el rival sería Túnez muchos en Colombia se confiaron y dijeron que había que golearlo. Pero sin ser el peor partido de la Selección en la era Pékerman, hay que decir que tuvo un desempeño un poco flojo. De por sí el partido fue cortado, y fue bastante malo. El arma de Túnez para el buen juego de Colombia fue la pierna extremadamente fuerte y la brusquedad. Eso, sumado a un arbitraje paupérrimo de un señor español que parecía más impartiendo justicia  en un ring de muay thai  que en una cancha de fútbol, mermó la intensidad a la que Colombia nos tiene acostumbrados.


Formación titular de Colombia frente a Túnez, estrenando la camiseta roja.


Se puede entender que ésta fecha FIFA era ideal para probar diferentes variantes. Por eso a José Pékerman no se le puede culpar por el empate. Pékerman hace bastante tiempo que tiene la cabeza en Brasil y él está buscando el mejor equipo para llevar a la cita mundialista. Si bien éste amistoso dejo más dudas que certezas tampoco es para alarmarse, simplemente es un partido de preparación. En Colombia estamos acostumbrados de pasar de la histeria y la exaltación masiva a la más profunda depresión en cuestión de horas, y previo a un mundial aún más. Seguimos como favoritos a adjudicarnos el grupo y seguimos en la parte más alta del Ranking de la FIFA. Hay que tener mesura y entender que de acá al mundial seguramente José Pékerman pulirá todos esos detalles, que llevará los jugadores con el mejor momento y que no siempre se puede jugar perfecto y bonito.

 Los experimentos pueden hacerse en éste tipo de partidos y no en la fase de grupos del mundial. De las 6 selecciones sudamericanas sólo dos ganaron (Brasil, que goleó 5-0 a Sudáfrica y Ecuador, que volteó un 3-0 en contra frente a Australia más por los errores del rival que por virtudes propias) y Chile mostró un gran fútbol, a pesar que no le bastó para evitar la derrota frente a Alemania. Argentina empató sin goles en un partido muy pálido frente a Rumania y Uruguay también empató a uno contra Austria. Es bueno haber hecho estos amistosos a 100 días del Mundial para poder corregir errores individuales y trabajar en la memoria colectiva de los equipos. 



Ben Mustapha lesiona a Víctor Ibarbo a los 15' del primer tiempo.
Fueron muy buenos los primeros 15 minutos del equipo dirigido por José Pékerman en la cancha del Espanyol. Encontró los espacios y puso las condiciones. Pero desde aquella salida brutal del arquero tunecino en la que casi parte en dos a Víctor Ibarbo, y que causó el penal que luego convirtió en gol James Rodríguez, el equipo pareció bajar la intensidad y buscar más cuidarse y evitar lesiones de gravedad en la recta final hacia Brasil.

A pesar de ello, hubo puntos muy bajos en el combinado nacional a nivel individual. Lo más preocupante de éste primer amistoso fue el nivel de la defensa central. Amaranto Perea y Mario Yepes ya se ven lentos. La edad cobra y mucho, y en éste momento ninguno de los dos está para ir a un mundial. Si los complicaron los delanteros de Túnez, que se encontraron con un gol por un horror colectivo de Colombia en la zaga,  ¿cómo enfrentarían a Drogba, o a Honda, o a Mitroglou en el Mundial? Armero ha perdido mucho ritmo, ya que no juega en el West Ham de Inglaterra desde que llegó. Su capacidad de desborde, que antes generaba tanto peligro, se vio mermada en el partido frente a Túnez. Ésta vez ni atacó lo suficiente ni bajó a defender. El equipo careció durante grandes pasajes del partido de ese primer pase que es importantísimo para armar el equipo desde atrás y eso se vio en la primera línea de volantes, donde Valencia y Aldo Leao Ramírez tuvieron muchos inconvenientes tanto para recuperar balones como para salir jugando. 



La pierna fuerte fue la principal arma que tuvo Túnez para contrarrestar a Colombia.
Túnez, a pesar que no atacó casi, logró meter a Colombia en el juego que ellos querían. Presionaron bien a los volantes de marca y forzaron al equipo nacional a intentar llegar al área contraria con pelotazos. Cuando un colombiano recibía, había un tunecino poniendo pierna fuerte. Puede que muchos consideremos (me incluyo) eso un anti-fútbol, pero indudablemente es una forma de jugar y afecta en mayor medida a los equipos que tocan el balón y que juegan bien por el piso (como Colombia). Seguramente equipos tan físicos como los rivales de Colombia en el grupo C del mundial (Grecia, Costa de Marfil y Japón) apelarán a eso en algún momento, obviamente teniendo en cuenta que tienen más variantes de ataque que Túnez. Por eso fue un buen sparring el equipo del norte de África.


James Rodríguez es el arquitecto de ésta selección. Su buen juego opacó por momentos la irregular presentación colectiva de Colombia tras 4 meses de para. Aparte de marcar el gol, fue el que más peligro creó en el área de Túnez. Juan Guillermo Cuadrado volvió a destacarse con sus desbordes llenos de picardía por la zona derecha del campo y Santiago Arias cada vez que sale a la cancha con la camiseta de la selección llena de razones a Pékerman para que lo lleve al mundial. Si bien no tuvo tanta oportunidad de salir por la banda, porque Túnez cortó muy bien la circulación de la pelota por los costados, llegó hasta la línea de fondo y corrió todo el partido. Gran tarea defensiva también. Víctor Ibarbo es una opción interesantísima para tenerla en cuenta. A pesar que no pudo jugar más de 15 minutos por la lesión que le causó Ben Mustapha, hizo diagonales perfectas y mostró en algunos momentos su potencia física y velocidad jugando como falso 9.


James Rodríguez celebrando el gol de Colombia.


Carlos Bacca y Adrián Ramos estuvieron opacos los dos. Bacca sólo jugó un tiempo y Ramos no se pudo adaptar bien todavía. Abel Aguilar entró y le dio más equilibrio a la mitad de la cancha. Le dio más salida a la selección y le dio orden. Valencia cumplió una buena labor jugando como central, haciendo gala de la polifuncionalidad por la cual Pékerman lo considera una pieza inamovible del equipo. Éder Álvarez Balanta por fin tuvo su oportunidad en la selección e hizo un partido correcto intentando inyectar más desborde. Sin embargo no jugó en la posición habitual de él en River, por eso no se le puede exigir demasiado. Sería una muy buena idea llevarlo al mundial como central para que haga dupla con Cristian Zapata, o en caso que Yepes y Perea vayan que Balanta tenga la oportunidad de jugar junto a uno de ellos para cerrar los balones a los que los veteranos defensas no puedan llegar. Si la cabeza se le sigue trabajando podría ser una muy buena opción.

Hoy estamos a 95 días de Brasil. Hay mucho tiempo aún para trabajar. Partiendo del diagnóstico de éste partido (que no es del todo malo) ya se pueden pulir muchos detalles para salir del pequeño bache en el que cayó Colombia. Estamos aún a tiempo para hacer el mejor mundial de nuestra historia. 

Por: Sergio A. Pulgarín P / @pulgacho18 

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