Diego Armando Maradona dijo alguna vez que en un clásico Boca – River se le
inflaba el pecho mucho más, a pesar de haber jugado varios clásicos Barcelona –
Real Madrid. Precisamente esa pasión tan desaforada con la que se vive un
clásico en Argentina hace que para mí un partido de estos sea uno de los
espectáculos más grandes del mundo. Es que en Argentina no sólo se vive un
“Superclásico”. Hay partidos que, dicen, son aún más impresionantes, como por
ejemplo Newell’s – Rosario Central, o Independiente – Racing (que
lastimosamente no lo veremos éste año). Y también están esos clásicos más
pequeños pero que se viven con demasiada intensidad y rivalidad, como
Estudiantes – Gimnasia, San Lorenzo – Huracán, Banfield – Lanús o Colón –
Unión.
Pero hoy, vamos a referirnos de manera especial al “Superclásico”, por lo
que significa. Será el tercer clásico de la nueva era de Ramón Díaz en River y
Carlos Bianchi en Boca. Desde que River Plate volvió a la Primera Categoría del
fútbol argentino ambos clásicos han terminado en empates que en últimas han
mostrado, a falta de fútbol, amor propio. Se recuerda el 2-2 de hace un año en
el Monumental, donde River ganaba 2-0 a falta de 20 minutos y recién ascendido,
y Boca le empató en el último minuto, causando polémica el arbitraje. También
el último clásico en la Bombonera, que se saldó en empate a un gol después que
Lanzini adelantara a los de la Banda Roja en la primera jugada del partido. Y
el que quizás se recuerda más fue la última victoria de Boca, al mando de
Falcioni, en La Bombonera. Ese día, con un muy recordado autogol de Carrizo y
un gol de Palermo en 2 minutos, River empezaba a sellar la página más negra en
su historia. Sin duda alguna son partidos diferentes, que superan cualquier
record histórico y que escriben historias importantes apenas los 90 minutos
terminan. Son quizás el bálsamo de un fútbol argentino que ha venido en
decadencia hace mucho tiempo, partidos que aún hacen creer al hincha en el
juego de su equipo, que también ha venido opacándose.
Pero sin duda alguna el “Superclásico” que se viene el fin de semana puede
ser uno de los más importantes en los últimos años por diferentes factores.
Primero, ambos equipos están juntos en la tabla (Boca va cuarto y River
quinto). El que gane, puede prenderse a la pelea por el título con Newell’s,
mientras que el que pierda se descuelga, porque se ha jugado la mitad del
torneo (Fecha 10). Segundo, Boca está reviviendo después de una nefasta campaña
en el Torneo Final, pero le falta una victoria de proporciones enormes, como
sólo la que le podría dar un clásico en el Monumental, para consolidar su
proyecto deportivo. River, que ha conseguido puntos cruciales y que desde que
ascendió se ha mostrado serio para pelear el título, también necesita la
victoria para callar críticas a su estilo de juego.
Tercero, será la primera vez desde hace mucho tiempo que habrá tres
colombianos, y figuras, en cancha en un “Superclásico”. Balanta es uno de los
mejores defensas en la actualidad: rápido, fuerte, líbero, y cabeceador. Le da
carácter y personalidad a River (cuando Balanta se lesionó River jugó sus
peores partidos) y pide selección Colombia a gritos. Carbonero ha sido de las
mejores contrataciones que hizo el equipo de Nuñez: desborde, desequilibrio,
velocidad y gol. Teo es un goleador nato, pero que ha participado aún más con
su juego en equipo y sus asistencias. Riquelme lo calificó como el mejor
jugador de River en la actualidad.
Cuarto, Las figuras de Boca. Tras la vuelta de Fernando Gago y el
“Cata”Díaz desde Europa el equipo de Bianchi es otro. A pesar que Díaz se
lesionó, Gago ha demostrado que quizás es el mejor jugador del fútbol argentino
en la actualidad. Por eso es convocado habitual de Sabella en la selección y
recibe elogios por su jerarquía casi todos los días. Y no podemos olvidar a
Juan Román Riquelme, que es el gran crack de Boca de los últimos años y sin
duda alguna es un jugador que marca la diferencia. Por último el picante que
siempre se le mete a los “Superclásicos” y en especial a éste. Ramón y sus
quejas sobre el árbitro, siendo una especie de Mourinho criollo, Román hablando
del estilo de juego de River, la situación de paperas que ha habido en Boca, y
Ramón recordando que River juega un torneo internacional y Boca no son
situaciones que aumentan aún más el orgullo y la ambición de ganar éste
clásico. El domingo, a las 4 de la tarde (hora colombiana) las palabras se
harán a un lado y el fútbol determinará si le da la victoria 72 a Boca por
liga, si se presenta el empate 63, o si le da la victoria 67 a River Plate.
Por Sergio Andrés Pulgarín @pulgacho18

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