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martes, 14 de enero de 2014

Póker



Volaban bufandas negras y verdes. Se perdían entre el tumulto o los huecos existentes entre los aficionados, locos, fuera de sí, desplazados de su asiento del inicio del partido debido a la actuación que acababan de contemplar sus ojos. El frío, la niebla y la noche se tornaron en calidez de hogar, un campo de visión despejado y claridad, mucha claridad. Calidez de hogar porque, efectivamente, estaban en su casa. Otra casa. El estadio de tu equipo es tu hogar porque allí reside tu comodidad. Pregúntate por qué a jugar en tu campo se le dice' jugar en casa'.

Sassuolo, debutante en Serie A, logró quizás la victoria más importante de su historia. Venció al Milan 4-2, tras un 2-0 en contra

Y aquella noche, entre confortables y frondosas prendas de abrigo para combatir las bajas temperaturas del invierno, cualquier hincha pudo ir despojándose de ellas a medida que iban produciéndose los goles de su equipo. Si el pitazo inicial fue en un césped frío y los aficionados tenían esa misma sensación aumentada por la oscuridad y la calígine, un jugador, la estrella del equipo, cocinó sus cuatro goles y, con ello, hubo de encender el fuego. Las gradas se tornaron en un caldero.

Muchos de los asistentes al partido, cuando se metieron en la cama poco después, se sintieron arropados de la misma manera que hacía unas horas lo estaban, por mucho que entonces se encontraran a la intemperie entre butacas de plástico y piedras frías. Entre sábanas y mantas, intentando conciliar el sueño, la sonrisa, la felicidad y aún una ligera inquietud nerviosa por lo que acababan de vivir les transportaron al mundo de lo onírico para encarar el día siguiente de igual forma que su jugador encaró balón y redes.

Domenico Berardi, autor de los cuatro goles del "Neroverdi" frente al encopetado AC Milan.

Un futbolista, seguramente más joven que cualquier potencial lector del texto, desató todo esto. Domenico Berardi, de 19 años, atacante del Sassuolo, trazó calcando el modo uno, dos, tres y hasta cuatro goles. Al Milan. En el partido del horario especial en Italia, el domingo noche. Quien no conozca al Sassuolo, debe hacerlo ya. Quien no se prende de su épica forma de navegar por la complicada Serie A para un modestísimo inexperto, enhorabuena, estaréis inundados por algo de aún mayores dimensiones, y eso debe ser bárbaro.

Al término del duelo, Berardi le pidió la camiseta a Kaka'. "Debo hacer un regalo a un amigo". La juventud. Aunque lleva tiempo madurando futbolísticamente, hasta una próxima hazaña esto marcará su carrera. Nos ha marcado a nosotros...

Por: Fran Iborra/ @FranIborra16

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