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sábado, 28 de diciembre de 2013

Política y fútbol



El fútbol se ha caracterizado siempre por ser polémico, por mover gente y transformarla para bien o  para mal, hace que lleguemos hasta nuestro estado bestial más grande y logra que sus aficionados pierdan  la tolerancia; pero aun así paraliza a una gran cantidad de gente. Es un gran espectáculo que hace estragos en la mente de niños, adultos y hasta políticos, y es de eso de lo que quiero hablar en este escrito, de la influencia política en el fútbol y de cómo ciertos regímenes interfirieron en el fútbol generando sucesos inolvidables e impactantes.

Quiero empezar haciendo referencia al fútbol europeo, donde el fascismo fue predominante. El origen fue en Italia,  país en donde nace el movimiento fascista y en el cual Benito Mussolini usó el fútbol como una herramienta de unidad nacional  e imagen positiva internacionalmente. El Duce, como era conocido Mussolini, dejo parte de su legado en el equipo del cuál era hincha: el SS Lazio. En éste club, hasta hace unos años, trataban de no contratar jugadores de color ni jugadores judíos y sus tifosi son famosos por su racismo y antisemitismo. Uno de los jugadores de la historia reciente del club, Paolo di Canio, llevaba tatuados emblemas fascistas y hacía el saludo fascista cada vez que anotaba.
 
Tatuaje del Águila Imperial Fascista en el cuerpo de Paolo di Canio.
Mussolini creó la Serie A como la primera liga nacional en Italia en 1929. Después que se disputó la primera Copa del Mundo en Uruguay (1930), el dictador hizo una propuesta que la FIFA no pudo rechazar. Dicha propuesta consistía en que la Copa del Mundo de 1934 se celebrara en Italia. Era fundamental que Italia ganara esta copa para otorgarle credibilidad al régimen, por lo que el propio Mussolini invitó a un árbitro sueco a pitar la semifinal entre Italia y Austria. En ese partido ese árbitro permitió a los italianos empujar al portero austriaco a tres metros de distancia de su red. El juez concedió el gol sin chistar. Obviamente, Mussolini  escogió el mismo árbitro para pitar la final, en la que se enfrentaban Italia y Checoslovaquia. De nuevo, el árbitro influyó en el resultado  con una mano ilegal de un jugador italiano incluida en una jugada de gol. Así, Italia ganó su primer título mundial.

Cuatro años más tarde, en el mundial de Francia 1938, los regímenes fascistas necesitaban ganar por razones políticas, en un marco de guerra inminente.  Italia este año llegó a la final nuevamente, entonces Mussolini envió un telegrama al equipo italiano de la Copa del Mundo diciendo: “¡Vencer o morir!” Éste era en realidad un lema fascista estándar, que de todas formas se podría hacer realidad en caso que la selección Italiana perdiera. Cuando Hungría perdió 4-2 ante Italia en la final, el portero húngaro, Antal Szabo, expresó su alivio con la siguiente excusa: “Con los cuatro goles que me hicieron, le salvé la vida a once seres humanos”.
 
Plantel de Italia, campeón en 1938.
En Alemania paso algo parecido, pero con los Juegos Olímpicos que se organizaron en Berlín en 1936, pues Mussolini le comunico a Hitler sobre la influencia de los deportes en la propaganda política. Estos Juegos Olímpicos se los quitaron a Londres que era el principal candidato a quedarse con ellos. Obviamente la mayoría de las medallas se quedaron en deportistas alemanes.

El mensaje de Mussolini también sería transmitido al general Franco en España, quien sabía y era consciente que Cataluña era el núcleo de la resistencia republicana y que el FC Barcelona, era el corazón de Cataluña. En consecuencia, al mes del comienzo de la guerra civil, las tropas franquistas asesinaron al presidente del Barcelona Josep Sunyol i Garriga, fusilándolo en la sierra de Guadarrama en  agosto de 1936 (por cierto  su cadáver sigue siendo buscado el día de hoy). Posteriormente en 1938, los aviones franquistas bombardearon la sede del FC Barcelona. Una vez ganada la guerra, Franco prohibió la bandera y el idioma catalán. Inicialmente el equipo del régimen franquista  fue el Atlético Aviación (posteriormente de Madrid) ya que era el equipo del ejército y de un nido de adictos al régimen, pero años más tarde Franco quería hacerse de un equipo con más prestigio lo que hizo que se posesionara del Real Madrid e hiciera todo lo posible para hacer de este equipo un rival católico y conservador, volviendo esta rivalidad del FC Barcelona mucho más seria. Franco  intervino personalmente en el mercado de pases para garantizar que el gran Alfredo Di Stefano fichara por el Real Madrid.
 
Francisco Franco, dictador de España y seguidor del Real Madrid.
Otro escalofriante ejemplo fue el del partido de la muerte en Alemania. La  popular frase del fútbol que dice “Hay partidos que se juegan a vida o muerte” tiene quizás el ejemplo más fiel en el partido que enfrentó al FC Start, que contaba con 8 jugadores del Dynamo de Kiev y 3 del Lokomotiv Kiev, y al Flakelf, un equipo de soldados nazis. Después de haber ganado 5 a 3, los integrantes del Dynamo fueron torturados y deportados a campos de concentración. Este partido tuvo lugar durante la Segunda Guerra Mundial. Estos jugadores habían ganado la liga ucraniana invictos y tenían un prestigio y un orgullo que defender. El partido se jugo en 1942 en Alemania con la presencia de Hitler en el campo.  Los jugadores ucranianos sabían las consecuencias y aun así por amor al deporte vencieron y murieron. Sólo cuatro sobrevivieron y los demás fueron fusilados o desaparecidos.

Estos cuatro, los sobrevivientes, se encargaron de popularizar la historia del FC Start. Después de décadas en el olvido fueron rehabilitados a mitad de los años 60 y declarados héroes en vida. Aún hoy su historia se enseña en los colegios de Ucrania y en todo el mundo. Cerca del estadio hay un monumento que recuerda la hazaña: “Para los jugadores del Dynamo Kiev, que murieron heroicamente por el honor de su patria con la frente alta ante el invasor nazi”.
 
Cartel oficial del partido y Monumento dedicado a los héroes del Partido de la Muerte.
Estos son sólo unos pocos ejemplos de lo que la política ha hecho en el futbol. Hay muchos más como algunos equipos de fútbol comunistas como el Livorno en Italia, los equipos de fútbol de Bogotá, simbolizando con sus colores las ideologías políticas de los dos partidos dominantes en la época de su creación (Santa Fé, rojo como el Partido Liberal y Millonarios, azul como el Partido Conservador) y muchos más ejemplos. Creería que se podría escribir un libro enumerando ejemplos de influencias políticas en este deporte aunque éstas que mencioné  a mi gusto son las pruebas más duras e impactantes. Me encantaría ver un fútbol en donde no se compraran campeonatos ni donde se matara por un partido que se ganó como en este escalofriante ejemplo anteriormente mencionado, sino que se jugara por amor al deporte y a las camisetas, por orgullo como debe ser y como estoy seguro que era el objetivo inicial de este deporte. 

Por: Alejandro Cardona Rocha / @A_CardonaR

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