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lunes, 10 de febrero de 2014

La del Atleti vale más



17 de febrero de 2006. Uno de los representantes más emblemáticos del fútbol argentino le decía adiós al fútbol profesional, ese que le permitió brillar con luz propia durante 19 años.  Aquel centrocampista, aguerrido como pocos (y que quizás no era querido por todos pero sí admirado por su fuerza y su autoridad en el campo), jugaba en la cancha de Quilmes su último partido profesional. Ni el destino, ni los dirigentes, ni la situación del momento, permitieron que aquel metrónomo del centro del campo que jugó tres mundiales (Estados Unidos 94, Francia 98 y Corea- Japón 2002) y cuatro Copa América (Chile 91, Ecuador 93, Uruguay 95 y Paraguay 99) con la albiceleste se retirara en la cancha de su amado “Cilindro de Avellaneda”. No porque el destino fuera ingrato, sino porque en Racing de Avellaneda la situación era tan crítica que había que tomar una decisión a como diera lugar para conseguir resultados. 

Simeone en la tapa de la revista "El Gráfico"de Junio de 2005, cuando jugaba con Racing.

Tras 5 fechas, el equipo tan sólo había sumado 1 punto. El interinato de Alberto Fanesi había sido nefasto para “La Academia”,  producto también de los resultados mediocres de Fernando Quiroz, y era urgente cambiar de rumbo para salir del último lugar de la tabla. Era tan decepcionante el proyecto de Racing que ningún técnico quiso asumir esa responsabilidad. Ni Valdano, ni Bielsa, ni Ramón Díaz, ni Passarella, y ni siquiera el mismísimo Reinaldo Merlo (último técnico campeón con Racing) aceptaron entrenar al conjunto blanquiceleste. Pero en una muestra de amor por los colores que lo identificaron desde que nació, ese mismo jugador, que tuvo  106 presencias en la Selección Argentina, decidió retirarse antes de lo pactado para sentarse en el banquillo que nadie más quiso. Decidió colgar los botines para dirigir a aquellos muchachos que conocía, y que compartieron con él su última temporada como jugador profesional.

10 meses después de su retiro como jugador se coronaba campeón como DT de Estudiantes de la Plata
Diego Pablo Simeone iniciaba, a las pocas horas de haberse retirado de la alta competencia, su carrera como entrenador de fútbol. Era la opción más práctica (y desesperada) que podía tomar la dirigencia de Racing. Simeone conocía el grupo a la perfección, y como el capitán del equipo sabía desde adentro qué le estaba faltando y cuáles fortalezas tenía. Después de un inicio muy lento, que incluyó varias derrotas, el equipo del “Cholo” logró ganar 13 de los últimos 15 puntos del campeonato. En Racing no le renovaron el contrato, pero Estudiantes de la Plata se hizo con sus servicios para el semestre siguiente (Apertura 2006). Con el “Pincha” logró 44 puntos, y logró coronarse campeón por primera vez en su carrera como técnico, tras vencer 2 a 1 a Boca Juniors en un desempate jugado en Liniers. Simeone iniciaba el 2006 jugando para Racing y lo culminaba con un título de liga como DT con Estudiantes, que cortaba una sequía de 23 años sin dar la vuelta olímpica. 

El "Cholo" volvió a ser campeón como DT de River Plate (Clausura 2008)
Un año después, tras diferencias con los directivos debido a la no contratación de jugadores que él pidió expresamente, decidió marcharse a River Plate. Allá volvió a ser héroe, tras coronarse campeón del Clausura 2008 como técnico del equipo “Millonario”. Pero después del título se convirtió en villano. El Apertura del 2008 fue la gran debacle de River Plate. Simeone renunció tras ser eliminado de la Copa Sudamericana, cuando marchaba último en el campeonato local. Después de un tiempo de descanso asumió en San Lorenzo de Almagro, donde los resultados no se le dieron y tuvo que renunciar a la mitad del Clausura 2010.

Sintiendo que quizás su periplo en Argentina como técnico había finalizado, el “Cholo” emigró a Italia en Enero del 2011. Allí dirigió a un equipo plagado de argentinos, el Catania, cuyo principal objetivo era mantener la categoría. Aparte de lograr mantenerla, logró realizar la mejor campaña del club en la Serie A. Pero en junio de 2011 aquel viejo amor de niño volvió a tocar su puerta. Su “Academia” volvió a llamarlo para que tomara las riendas del equipo. Y él, en otra prueba de amor más ante el equipo que lo despidió fríamente después de su primera experiencia como técnico, rescindió su contrato en Catania y volvió al banquillo del “Cilindro de Avellaneda”. Quedó subcampeón, detrás del Boca Juniors de Falcioni que dominó de principio a fin el Apertura 2011. 

Simeone celebrando un gol con la camiseta del Atleti en su primera etapa (94-97).
Hay un equipo en particular que le dio todo como jugador a Diego Pablo Simeone. Ese club, del cual es uno de los máximos ídolos, es el Atlético de Madrid. No es para menos. Cuando era el dueño del medio campo en el equipo colchonero en la temporada 95/96 (dirigido en ese entonces por Radomir Antic) logró coronarse como campeón de la Copa del Rey y de la Liga Española en la misma temporada, logrando así el primer doblete de la historia para el equipo. Es que el “Cholo” no era simplemente un jugador más, era el alma del equipo que ese año cortó una sequía de 19 años sin títulos de liga. Tanto así que fue catalogado como el Mejor Jugador latinoamericano de la Primera División del fútbol español. Como los grandes ídolos, volvió a vestir la camiseta del club colchonero después  de su paso triunfal por Italia (Inter de Milán y Lazio). Desde el 2003 hasta el 2005 volvió al Atleti y volvió a ser ovacionado por todo el Vicente Calderón, el día que se despidió entre lágrimas, con rumbo a Racing de Avellaneda.

Hoy en día, Diego Pablo Simeone es el técnico del Atlético de Madrid, co-líder de la Liga BBVA en tiempos donde solamente parecían existir el Barcelona y el Real Madrid. Así como en su momento lo hizo Luis Aragonés (Q.E.P.D, que después de ser ídolo como jugador se convirtió en uno de los técnicos más queridos por la afición rojiblanca) el “Cholo” se sentó en el banquillo del Vicente Calderón con la firme convicción que su Atlético de Madrid podía estar a la par de los grandes equipos del mundo, a punta de trabajo y humildad. Desde que llegó las alegrías no han parado en la Plaza de Neptuno. Con Radamel Falcao como su máxima figura, llevó al conjunto colchonero al título de la Europa League (3-0 en la final frente a Athletic de Bilbao) y de la Supercopa Europea (4-1 frente al Chelsea), además de conseguir una clasificación directa a la fase de grupos de una Champions que posteriormente sería para el recuerdo. 

Simeone y la Copa del Rey 2013, en la plaza de Neptuno.
Sin conformarse con eso, dio una verdadera cátedra de fútbol cuando se coronó campeón de la Copa del Rey el 17 de mayo del 2013, frente al Real Madrid en el Santiago Bernabéu. Ese día, el Atleti cortó una racha de catorce años sin poder ganarle a su clásico rival de patio. Hoy Simeone puede decir que el Atlético de Madrid volvió a ser campeón de Liga después de 18 años de amarga espera, y dando la vuelta nada más y nada menos que en el Camp Nou ante el Barcelona. Puede decir que con las uñas estuvo a dos minutos de coronarse campeón de Champions League ante su eterno rival. También puede decir que su equipo está entre los más grandes del mundo, cuando hace 5 años no estaba ni siquiera entre los más grandes de España. 

El “Cholo” ha logrado con recursos totalmente limitados (en comparación con sus súper poderosos rivales) subirse hasta lo más alto del fútbol mundial. Es una prueba que los procesos si sirven y hay que respetarlos. Plasmó su idea de juego físico a la perfección, marcando por momentos en campo propio pero balanceando ese estilo de juego con ataques punzantes e inteligentes llenos de vértigo por las bandas, buscando siempre a ese nueve de área que es una marca registrada del estilo Simeone. Siempre dijo que al rival no se le gana como se quiere sino como se puede, que eso depende del juego que el rival plantee. Convenció a sus jugadores (que han sido prácticamente los mismos desde que su proceso en el Atleti arrancó) que las finales se juegan y se ganan, contra el rival que sea. Y más allá de eso, motivó a sus hombres y les inculcó ese amor y ese respeto por la histórica camiseta de su Atlético de Madrid. 

Hoy fácilmente puede estar entre los tres mejores entrenadores del mundo. Porque en la marcha ha aprendido a ser un estratega del juego, más allá de un técnico o de un motivador, que aprendió a realmente hacerle sentir a los rivales que si alguno quiere ganarle va a tener que esforzarse y mucho, porque hay Atleti para rato. 

“Para cambiar la camiseta del Atlético de Madrid al final del partido el rival tendrá que darme dos. La del Atleti vale más” – Diego Simeone

Por: Sergio A. Pulgarín P. / @pulgacho18

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