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martes, 12 de noviembre de 2013

Los caballeros valientes del Medio Oriente.



Mientras Colombia visitaba Montevideo en busca de un histórico triunfo que le diera a la selección nacional la clasificación anticipada a la Copa del Mundo (que no se dio en ese momento sino en la siguiente fecha), en Tashkent, a 15.260 kilómetros de distancia, Uzbekistán y Jordania jugaban el partido de vuelta de una repesca continental que enfrentaba a los dos terceros de los dos grupos de la Confederación Asiática clasificatorios al mundial. El ganador de esa repesca clasificaría al repechaje intercontinental, frente al quinto clasificado de la CONMEBOL por un cupo a Brasil 2014. 

En el grupo A Irán y Corea del Sur clasificaron de manera directa a Brasil, al terminar primero y segundo del grupo respectivamente. Uzbekistán estuvo muy cerca de lograr su clasificación directa al empatar en puntos con los coreanos, pero perdió el segundo puesto por dos goles de diferencia. El grupo B se definió de manera mucho más rápida y lógica, ya que Japón y Australia aseguraron su tiquete a tierras cariocas sin sobresaltos. Los del país del sol naciente fueron el primer equipo en clasificar al Mundial, mientras que Australia selló su pase frente a la misma Jordania tras una goleada en Melbourne en el mes de Junio (4-0). Ésta derrota como visitantes hacía que los jordanos tuvieran que disputar hasta la última fecha el tercer puesto con la selección de Omán, que también buscaba hacer historia. Al final, en su fortín de Amman, los Nashama (Los Caballeros Valientes) lograron vencer por la mínima diferencia y clasificaron como terceros, obteniendo el derecho a enfrentarse a los uzbekos.
 
La celebración del único gol de Jordania frente a Omán en Amman.




Uzbekistán partía como el favorito indiscutible de la repesca continental. Contaba con la experiencia de haber estado en una fase de éstas 4 años atrás (donde perdió con Bahréin la posibilidad de enfrentarse a Nueva Zelanda por un cupo en Sudáfrica),los procesos juveniles se han mantenido por un buen camino (Cuartos de Final en el Mundial Sub 17 México 2011 y en el Mundial Sub 20 Turquía 2013), y pelearon hasta la última fecha su clasificación directa. Jordania llegaba por primera vez a una repesca de éste tipo, lo que ya era histórico para el pequeño país de medio oriente, que realmente no estaba acostumbrado a enfrentar definiciones de ésta categoría. Después del partido de ida en Amman, el favoritismo uzbeko se incrementó, ya que logró sacar un valioso empate en ese fortín inexpugnable (1-1) que ni siquiera Japón ni Australia pudieron vulnerar. Ese gol como visitante significaba una ventaja pequeña para confirmar en Tashkent. 

Pero como siempre, en el fútbol no hay nada escrito. Jordania sacó un marcador idéntico en su visita a la exrepública soviética en contra de todos los pronósticos y forzó una definición de infarto desde los 11 metros, que terminaría ganando 9 a 8. Los hombres del egipcio Hossam Hassan habían hecho historia, habían logrado lo que ningún otro equipo nacional jordano había hecho. Atrás se quedaban esas eliminatorias donde siempre se mostraba como un equipo aguerrido al que la falta de experiencia le cobraba factura. Llegar al punto de disputar una llave a doble partido para definir un cupo a un mundial de fútbol podía ser impensado para los mismos jordanos, y sin embargo el 13 de noviembre tienen la oportunidad de enfrentar a Uruguay en el Estadio Internacional de Amman ante 25000 aficionados, representando la ilusión de un pueblo que quiere ver a su combinado patrio entre las 32 mejores selecciones del mundo.


Celebración jordana tras la victoria por penales en Tashkent.
Pero para nosotros, los de éste lado del océano, es todo un misterio el combinado jordano de fútbol. Muchos dirán de manera fácil y ligera que Uruguay, con su garra, sus jugadores y su fútbol, arrollará a la pobre Jordania, precisamente por ese desconocimiento que existe frente a los Nashama. Es cierto, no tenemos ni idea de lo que es el fútbol en el pequeño país asiático. Pero si alguien dice algo así es  por desconocimiento puro más que por otra cosa. Puede que Uruguay parta como el gran favorito, pero eso no quiere decir que Jordania no juegue al fútbol y tampoco quiere decir que no tenga una estructura de juego bien definida y hambre de gloria, y mucho menos que no tenga armas para dar la sorpresa. Tampoco vamos a tapar el sol con un dedo; Uruguay es el favorito y por su nivel de juego y jerarquía está llamado a clasificar, pero el fútbol nunca se ha ganado por favoritismos ni por historia. A la hora de la verdad son 22 hombres en el campo en igualdad de condiciones, y los partidos deben jugarse respetando al rival de turno.

Jordania ha tenido muchísimo éxito en el nuevo siglo gracias a entrenadores extranjeros. Primero fue el serbio Branko Smiljanic el que le otorgó personalidad combativa al fútbol jordano. Para las eliminatorias del 2002 tuvo resultados muy buenos, pero no alcanzó a clasificar a la ronda final de las eliminatorias asiáticas. El que inició la senda victoriosa fue Mahmoud al Gohari, entrenador egipcio que le dio el primer logro importante a la nación: Llegar a cuartos de final de la Copa Asiática del 2004 como debutantes, perdiendo su pase a semifinales ante la poderosa selección de Japón (campeona del certamen) por penales. Para las eliminatorias a Alemania los jordanos se ilusionaron con su selección, pero pasó una historia similar a las eliminatorias pasadas: Jordania jugaba bien, pero su falta de experiencia le hacía perder partidos de forma increíble. 

Después de Al Gohari vino un periodo de decadencia en el fútbol jordano, que fue revertido por el iraquí Adnan Hamad. Él logró que Jordania pasara de ser el colero de las eliminatorias para la Copa Asiática de Naciones del 2007 a clasificar al torneo de 2011, y repitiera su maravillosa actuación del 2004, al caer con Uzbekistán por la mínima diferencia en cuartos de final. Con ese nuevo impulso Jordania encaró las eliminatorias a Brasil, pasando a la última fase de clasificación y obteniendo el tiquete a la repesca continental. Pero el contrato de Hamad terminaba justo para ese momento, por lo que el egipcio Hossam Hassan se hizo cargo de la absoluta jordana. 

Jordania en la Copa Asiática de Naciones del 2011.


Jordania tiene un balance interesante en eliminatorias. En su recorrido hasta éste punto logró su mayor goleada en la historia (9-0) frente a Nepal, y nunca fue batido en su casa en la cuarta y definitiva ronda de clasificación. Curiosamente, ganó como local sus dos partidos frente a Japón y a Australia, potencias de la zona. Sus 10 puntos los hizo como local (3 victorias y un empate), y sus figuras son principalmente su arquero Amer Shaffi Sabbah, que es el más experimentado del equipo (127 apariciones), y sobre quien recae la responsabilidad de la gran campaña jordana por sus atajadas espectaculares, y su goleador Hassan Abdel Fattah (24 goles con la selección), que hizo 6 goles en ésta campaña clasificatoria. 


Tiene jugadores muy experimentados y de cuidado por su talento, como el volante creativo y capitán Amer Deeb. Tiene apenas una aparición menos en la selección que Sabbah y es el hombre de las ideas del equipo, tiene mucha precisión y rompe líneas con facilidad. Está también el delantero Ahmad Hayed Ibrahim, que es el único jugador del equipo que ha jugado en los 18 partidos de ésta fase clasificatoria. No sólo ha mostrado una enorme regularidad, sino que ha marcado goles sumamente importantes para Jordania, como el que le valió el triunfo frente a Japón en Amman. Shadi Hashhash cuenta con 100 apariciones con el equipo mayor y es el estandarte de la defensa de los Nashama. Es polivalente, ya que también puede jugar como único volante de marca. A éste grupo de jugadores experimentados podemos sumarle los jóvenes que hicieron parte del grupo que clasificó a una competición oficial de la FIFA por primera vez en la historia del país (Mundial Sub 20 de 2007 en Canadá) como Essam Mubaideen, Mohammad Al-Dmeiri, Odai Al-Saify o Suleiman Al-Salman.
 
Hossam Hassan, cargado en hombros por sus jugadores.
La gran mayoría de jugadores del seleccionado jordano juegan en la liga local. De los que juegan afuera (12 de 50 posibles jugadores convocados últimamente), 11 juegan en ligas del Medio Oriente, como la liga saudí, la liga omaní, la kuwaití y la bahreiní. El único que juega en Europa (Tha’er Bawab) juega en el Gaz Metan de la liga rumana. Claramente esto juega en contra de los Nashama frente a la Celeste. Su falta de rodaje internacional puede afectarlos seriamente, además de su mal rendimiento como visitante (0 de 12 puntos posibles en la fase final de clasificación de la AFC) y el hecho de tener que visitar el durísimo Centenario de Montevideo y experimentar la famosa Garra Charrúa. La otra gran desventaja es que quizás nunca se han enfrentado con un combinado suramericano en competiciones oficiales, y la diferencia de nivel entre la CONMEBOL y la AFC es sustancial y tiene bastante peso en estos casos. De los posibles rivales sudamericanos a Jordania le tocó bailar con la más fea. De cualquier modo, el buen fútbol para ésta llave está garantizado. Jordania va a darlo todo en la cancha por dar la gran sorpresa y cumplir el sueño de seis millones y medio de personas de clasificar a Brasil. Uruguay quiere recurrir a su mística para afirmar su favoritismo y repetir el excelente papel realizado en Sudáfrica.  Que sea una gran serie y que el mejor en la cancha durante los 180 minutos se lleve ese ansiado cupo a Brasil.

Por Sergio Andrés Pulgarín @pulgacho18

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