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jueves, 21 de noviembre de 2013

A bajar caña para no perder la costumbre.



"Bolillo"y "Barrabás" Gómez.
Gabriel Jaime “Barrabás” Gómez, hermano de Hernán Darío “Bolillo” Gómez (ex técnico de la Selección Colombiana de fútbol) destiló hace poco unas declaraciones poco afortunadas acerca de la Selección Colombia y del proceso Pékerman al frente del combinado nacional. Afirmaba en una entrevista a un periódico que Colombia ya estaba clasificada al mundial a priori, ya que Brasil no entraba a competir en la eliminatoria al mundial por su condición de anfitrión y sin embargo la FIFA mantuvo los cuatro cupos directos a la máxima cita y un cupo a repechaje para el quinto clasificado. Aparte de esto, dijo que su hermano le había dejado todo armado a José Pékerman, y palabras más, palabras menos, dio a entender que a su parecer el argentino sólo es un buen motivador de grupos; un buen psicólogo. “Barrabás” fue aún más allá, ya ni siquiera cuestionando el proceso del argentino sino tirándole todo tipo de dardos a la Selección. Según él, Colombia no pasará de primera ronda en el mundial de Brasil ni es la cuarta mejor selección del mundo, a pesar que el ranking de la FIFA demuestra lo contrario.


Vamos a ir por partes. Antes que nada puedo decirles que entiendo perfectamente a Gabriel Jaime Gómez cuando se refiere en esos términos a la Selección. Es hermano del “Bolillo”, y comprendo que tenga que defenderlo a capa y espada e intentar restar méritos al actual proceso para atribuírselos a él. Es cierto que Bolillo empezó a armar un equipo (inestable, pero al fin y al cabo con una idea medianamente clara), y que muchos jugadores de los que hoy nos tienen celebrando la ansiada clasificación a un Mundial hicieron parte de ese proceso. Pero hay que decir verdades. “Bolillo” Gómez quiso devolver el tiempo, quiso que Colombia jugara a lo que siempre jugó para clasificar a tres mundiales consecutivos en la década de los 90. Y aunque suene obvio, el fútbol cambia. No se podía pretender, con los jugadores que contamos, jugar a un fútbol que si bien nos dio resultados ya era anticuado para pretender clasificar a Brasil. 

Los jugadores peruanos celebran el 1-0 parcial ante Colombia en la Copa América 2011.
¿Qué ganábamos teniendo tantos jugadores buenos, si no sabíamos organizarlos en un terreno de juego? Teniendo una tromba en ataque, jugábamos con miedo, con un solo atacante con la idea de no recibir goles y después intentar arañar uno que otro gol al contragolpe. Si la idea era formar un 4-2-3-1 en ataque y en defensa replegarse tampoco funcionaba, porque faltaba control en la mitad del campo y los rivales fácilmente nos  quitaban los espacios y el control de la pelota. Basta revisar los partidos de la era “Bolillo”: Hubo dos partidos muy buenos (una derrota contra España en Madrid que no mereció serlo y el partido contra Argentina en Copa América que hasta estuvimos cerca de ganarlo) en los que se vio un equipo sólido y ordenado, con muy buena disposición táctica y creando situaciones importantes. Pero en la Copa América, que fue el único torneo importante que jugó Bolillo antes de su escándalo, sufrimos para ganarle a una selección Sub-23 de Costa Rica, le ganamos a un rival que era muy asequible (Bolivia) y perdimos contra un Perú que sin tener un fútbol superior al nuestro fue mucho más efectivo y práctico para conseguir goles.
 
Resulta que para “Barrabás” ese equipo totalmente irregular ya estaba clasificado al mundial sin siquiera haber jugado su primer partido en eliminatorias. Raro, que ese equipo maravilloso del que habla éste señor haya perdido en Copa América contra un equipo que hizo tan sólo 14 de 48 puntos posibles en la más reciente eliminatoria mundialista y que quedó eliminado 2 fechas antes del final de la misma. También rarísimo, que ese equipazo que estaba clasificado hace dos años al mundial, haya regalado 5 puntos en Barranquilla (contra Venezuela y Argentina) y momentáneamente estuviera eliminado de la cita orbital bajo el proceso de Leonel Álvarez. Pero cualquier técnico habría clasificado a Colombia a Brasil según Don Gabriel Jaime. Definitivamente como dijo “Cochise” Rodríguez, en éste país la gente se muere más de envidia que de cáncer.

Celebración de Pekermán tras la clasificación a Brasil 2014.
Seguramente “Bolillo” o Leonel podrían haber salvado puntos en una eliminatoria larga, y hasta de pronto clasificarnos al mundial después de mucho sufrimiento. Pero es que hay una diferencia de mentalidad demasiado grande. Mientras que para “Bolillo”, “Barrabás”, Leonel, Pacho, y los demás miembros de esa “rosca” que nos aguantamos por 16 años el gran objetivo era clasificar (como fuera, así fuera por repechaje, pero clasificar), e ir al mundial a aprender (a que nos eliminaran en primera ronda), para José Néstor Pékerman el objetivo era clasificar con autoridad y jerarquía; y una vez adentro del mundial, avanzar lo más lejos posible dentro de la competición, sin miedo a nadie ni a nada. Y precisamente eso es lo que se ha visto en estos 23 meses de proceso con el argentino. Colombia hizo la mejor eliminatoria en su historia (30 puntos), por ranking es la cuarta mejor selección del mundo, y es cabeza de serie de uno de los grupos del Mundial. Cualquier rival nos respeta, y jugamos en cualquier cancha del mundo sin complejos y buscando la victoria de tú a tú. Algo muy distinto a un “Bolillo”, que prefiere ir a cine antes que medirse con España en un amistoso.

Un psicólogo tiene el don de cambiar la mentalidad de las personas. Eso es muy necesario para la vida de cualquier deportista, ya que los psicólogos logran mantenerlos centrados y alcanzar metas cada vez más altas. Pero estoy seguro  que poco pueden hacer a la hora de cambiar el estilo de juego de una selección de fútbol. Para eso no basta ser un simple motivador, se necesita saber donde rinden más los jugadores y poder darles las herramientas futbolísticas para que exploten su potencial al máximo. José Pékerman ha logrado lo que no lograron todo ese desfile de técnicos que intentaron clasificarnos a 3 Copas del Mundo sin éxito: Poner a jugar a los jugadores donde realmente juegan mejor, darle identidad ofensiva y ambición al equipo contra cualquier rival, y sobre todo hizo que los jugadores cayeran en cuenta de la jerarquía que tienen. De ser un equipo que podía llegar a complicar mucho pero que podía caerse, Colombia pasó a ser uno de los grandes equipos de Suramérica y del mundo.
 
Ibarbo celebrando su gol frente a Bélgica junto a Arias.
Que lo sepa “Barrabás”. A Colombia nadie le ha regalado nada, y si está cuarta del mundo es porque los resultados así lo indican, porque el desempeño en estos últimos dos años ha sido superlativo. Puede que por historia no seamos mejores que las potencias históricas europeas. Pero venimos demostrando con creces que somos un equipo que se codea con ellos y que está en la élite del fútbol mundial. Muchos dirán que el equipo del 94 también llegó a éste punto, pero es que hay una gran diferencia. La generación actual está consciente que aún falta muchísimo por recorrer y que aún no se ha logrado nada. Ni el cuerpo técnico, ni ellos mismos, han dejado que se les suba la fama a la cabeza, contrario a aquel equipo que ni siquiera veía los videos de los rivales en el mundial de Estados Unidos, porque ya se creían campeones del mundo. Ésta selección puede hacer historia, y aunque aún no podemos anticiparnos a los hechos, todos confiamos en que Colombia haga un muy buen mundial, el mejor de su historia duélale a quien le duela. Que Gabriel Jaime deje ya de bajar caña.

Por Sergio Andrés Pulgarín P. / @pulgacho18

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