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viernes, 16 de noviembre de 2012

Una película Millonaria


El día avanza, por redes sociales y en las frías calles de la capital colombiana el apoyo incondicional de los hinchas azules crecía, sí se puede, vamos embajador, millos llena la casa, entre otras era las frases que se escuchaban. 7 de la noche y sin duda alguna la fiesta era embajadora, el estadio lleno, alentando sin parar a su equipo del alma que de a poco ha ido recuperando futbolísticamente una grandeza que le era esquiva.


Como no acordarse de esa copa sudamericana que transcurrió en el año 2007, nadie daba un peso por Millonarios, y paso a paso fue acercándose a la gran final de ese torneo, en cuartos de final logró ganarle a Sao Paulo “el Morumbinazo”. Así llegó un 7 de noviembre, la gran semifinal contra    América de México, los azules querían llegar al gran encuentro la final de la Copa sudamericana 2007. Así El Campín se vistió de azul para recibir en el partido de ida al equipo mexicano, un amargo 2-3 les dio la ventaja a los visitantes. Millonarios tenía que remontar de visitante este marcador en la capital mexicana, así llega el partido de vuelta donde más allá de las ganas y del fútbol mostrado América volvió a llevarse el triunfo y así sellar su pase a la final, dejando la ilusión embajadora instalada en la semifinal.
Así pasaron los años para que Millonarios volviera a escena internacional con buen fútbol, con la mística de los equipos grandes, con jerarquía que hasta este 2012 se pudo volver a ver en las canchas sudamericanas. Millonarios ha dado paso por paso en esta nueva edición de la Copa sudamericana y la gran noche que se vivió el 15 de noviembre de 2012 en el Campín sólo fue aptas para los amantes de las grandes emociones relacionados con la pecosa.
Los actos protocolarios daban inicio a la gran fiesta del fútbol, un partido que desde sus inicios nos dejaban pensar en una buena noche Gremio había demostrado en el partido de ida que no era un rival fácil, Millonarios también demostró que los retos y remontadas eran lo suyo sacando a Palmeiras en la fase anterior. Así suena el pito para dar inicio a la fiesta.

Los dos equipos empiezan a proponer sus condiciones en una jugada aislada en el minuto 13 un solitario tiro libre le da un respiro al visitante, Gremio empezaba a soñar con las semifinales. Millonarios sin desesperarse empieza a proponer juego; pero las muestras de que las cosas no estaban bien empezaban asomar, primero el gol y en el minuto 16 la lesión del hombre más importante en defensa en lo que iba del partido dejaban ver a un Millonarios acorralado ante un marcador que necesitaba 3 goles para soñar nuevamente con la semifinal. Poco a poco Millonarios iba reaccionando no precisamente con fútbol pero con ganas y amor por la camiseta.
El segundo tiempo empieza con un marcador en contra para el equipo colombiano y su tercer dolor de cabeza, lesión de Mayer Candelo. Aún así el equipo capitalino poco a poco fue metiéndose, sin ideas claras y a veces con remates apresurados, en el arco rival. La tenencia del balón aumentaba pero el gol no llegaba, el tiempo el peor enemigo de los azules.

Cuando corría el minuto 60  las esperanzas azules parecían acabadas, pero una jugada que termina en los pies Cosme, sentenció el empate y la hazaña para los más optimistas empezó a convertirse en realidad. Era imposible estar frente al televisor y no emocionarse con las ganas que se veían, no soy hincha de Millos pero  que pudieran lograr algo que hasta el momento parecía imposible, emociona a los amantes del fútbol. Millos empezaba la remontada que los acercara a ese sueño, las ideas no eran claras, pases imprecisos, remates imprecisos sólo eran espejo de las ganas que metieron los jugadores. El reloj seguía su camino se acercaba al minuto 80, la tribuna no dejaba de alentar, el empuje de los jugadores era de ensueño.
Minuto 80 el tiempo parecía decirle a Millonarios que hasta aquí los acompañaba, Vásquez quien había ingresado para el segundo tiempo inicia una jugada que termina en el fondo de la red luego de pasar por la cabeza de Rentería y así el 2-1 ponía a soñar hasta el más escéptico de los fanáticos. Gremio intentó volver al juego, salidas rápidas y contragolpes aprovechando los espacios que daba el local en busca del gol que les diera la clasificación. 
El final del partido fue como el de una película, Millonarios intentaba encontrar el camino que los llevará al gol, por momentos perdía el balón y Gremio intentaba dar la estocada final, así los minutos se fueron consumiendo, el asistente muestra la paleta con 4 minutos de adición, el estadio brincaba y alentaba buscando el milagro, así cuando corría el minuto 92 una jugada que llega al borde del área en los pies de Harold Martínez, quien adelanta el balón para sacarse al defensa y patear, termina con el jugador en el suelo por una falta que el árbitro pito como penal. La euforia en las tribunas era de esperarse a falta de 2 minutos para que finalice el juego Millonarios tenía la opción más clara para celebrar su clasificación. 

La protesta de los jugadores de Gremio era evidente, Rentería se posiciona a 12 pasos de la caprichosa y con la serenidad que el momento pedía a gritos manda el balón al lado izquierdo, el arquero adivina el lado pero no llega al balón. El balón ingresa a la red y el estadio estalló en felicidad de ver la hazaña conquistada. El juego se reanuda para los dos minutos restantes, Gremio eliminado, con ese resultado sale a conseguir un gol que los devuelva a las semifinales; sin embargo se encontró con un  rival lleno de alegría y que sólo necesitaba aguantar lo que faltaba para seguir en competencia y pensar en Tigre. Con el correr de los segundos, el árbitro levanta sus manos y da el pitazo que dejó a los embajadores instalados en semifinales contra Tigre, equipo argentino. 

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